Las reflexiones iniciales de este artículo parten de algunas ideas desarrolladas por el GM Jonathan Rowson (foto) en Los siete pecados capitales del ajedrez.
Octavio Paz escribe en El laberinto de la soledad:
«El hombre moderno gusta de fingir que su pensamiento está completamente despierto. Pero este pensamiento en vigilia nos ha conducido a los laberintos de una pesadilla, en la que las cámaras de tortura se repiten interminablemente en los espejos de la razón».
Estas palabras invitan a ejercer una razón vigilante. Paz presenta la razón como una facultad indispensable, capaz también de extraviarse cuando se contempla indefinidamente en sus propios espejos. La imagen encierra una advertencia sutil: pensar mucho puede multiplicar los pasillos del laberinto y alejarnos de la salida, del mismo modo que prolongar el análisis de una posición de ajedrez puede apartarnos de la jugada precisa.
El hombre moderno se considera despierto porque calcula, compara, clasifica, interpreta y exige explicaciones. Quiere conocer las causas, anticipar las consecuencias y justificar cada una de sus decisiones. Todo eso puede ser valioso. El problema comienza cuando la razón abandona su función orientadora y pretende eliminar cualquier incertidumbre y controlar todos los caminos posibles.
Entonces el pensamiento deja de ser una lámpara y comienza a parecerse a un laberinto.
Cada respuesta engendra una nueva objeción; cada decisión abre una lista de pérdidas posibles; cada deseo debe comparecer ante un tribunal interior que pregunta si es razonable, útil, rentable o conveniente. Apenas la mente resuelve una cuestión, ya ha producido otras tres. En el lenguaje de nuestro tiempo, podríamos hablar de una especie de sobreingeniería del pensamiento: construimos un mecanismo mental cada vez más complejo para resolver algo que quizá jamás admitió una solución perfecta.
La imagen de los espejos de la razón elegida por Paz resulta especialmente poderosa. Un espejo reproduce una imagen; dos espejos enfrentados la repiten una y otra vez, hasta formar una profundidad ilusoria que se prolonga hacia el infinito. Algo semejante puede ocurrir con nuestros temores, dudas y conflictos. El pensamiento los examina, los devuelve, los amplía y vuelve a examinarlos. Aquello que comenzó como una pregunta legítima acaba multiplicándose hasta ocupar toda la habitación.
Paz continúa su reflexión con estas palabras: «Al salir, acaso, descubriremos que habíamos soñado con los ojos abiertos y que los sueños de la razón son atroces. Quizá, entonces, empezaremos a soñar otra vez con los ojos cerrados».
El problema reside, por tanto, en la ilusión de que el pensamiento consciente puede gobernarlo todo. Podemos interrogar indefinidamente una decisión, como si la vida fuese un problema matemático con una única respuesta exacta y como si, al encontrarla, desaparecieran al mismo tiempo la duda, la renuncia y el riesgo. Esa respuesta perfecta suele permanecer fuera de nuestro alcance.
En algún momento debemos dejar de interrogar a la vida y comenzar a vivirla. Elegir supone conservar unas posibilidades y abandonar otras. La razón puede iluminar el camino; recorrerlo y aceptar sus riesgos nos corresponde.
Jonathan Rowson traslada este problema al mundo del ajedrez. En Los siete pecados capitales del ajedrez, dedica uno de sus capítulos al pecado de «pensar». La expresión parece paradójica en un juego cuyo ejercicio exige pensamiento. Rowson dirige su crítica hacia una tendencia profundamente humana que, aun siendo inevitable, puede conducirnos al error.
Pensar abarca actividades diversas y dista mucho de constituir un proceso uniforme y perfectamente racional. Cuando decimos que un jugador está pensando, podemos estar diciendo que calcula, recuerda, compara, evalúa, reconoce una estructura, trata de orientarse, duda, imagina, teme, espera, descarta, intuye o busca una justificación para una decisión que, en algún lugar menos visible de su mente, quizá ya ha tomado.
Incluso fuera del tablero, la palabra abarca acciones muy distintas. Pensamos mientras leemos, y también interpretamos y juzgamos. Pensamos mientras cocinamos, momento en el que además improvisamos, recordamos y experimentamos. Pensamos al caminar, aunque nuestra atención rara vez se concentra en el acto de caminar. La mente se adelanta al futuro, reconstruye conversaciones pasadas, inventa dificultades o ensaya respuestas para problemas aún hipotéticos.
En ajedrez, esta pluralidad se vuelve todavía más evidente. Además de calcular variantes, reconocemos patrones, estimamos peligros, evocamos posiciones conocidas, sentimos simpatía o rechazo por determinadas jugadas y advertimos, a veces antes de poder explicarlo, que algo desentona. El pensamiento ajedrecístico desborda la imagen de una computadora interior que examina fríamente una sucesión de movimientos. Está mezclado con nuestra memoria, nuestra experiencia, nuestro temperamento y nuestro estado emocional.
Un jugador puede rechazar una continuación correcta porque le produce inseguridad. Puede prolongar el análisis de una variante por temor a asumir la responsabilidad de decidir. Puede aferrarse a una idea conocida aunque la posición ya exija otra cosa. También puede interpretar como intuición lo que en realidad es impaciencia, o llamar prudencia a lo que sencillamente es miedo.
Rowson insiste en que las emociones acompañan al pensamiento desde el comienzo y forman parte del proceso. Mientras evaluamos una posición, también confiamos, desconfiamos, esperamos, nos inquietamos, nos reprochamos un error anterior o deseamos que la partida tome una dirección determinada.
Comprender esto tiene una consecuencia práctica importante: mejorar en ajedrez exige algo más que aprender a calcular más lejos. También supone reconocer qué clase de pensamiento necesita la posición y qué está ocurriendo dentro de nosotros mientras intentamos decidir.
Hay momentos en los que debemos calcular con precisión; otros en los que conviene comparar estructuras o recordar un modelo conocido. En ciertas posiciones necesitamos formular un plan general y, en otras, basta con detectar cuál es nuestra pieza peor ubicada. También existen situaciones en las que seguir calculando aumenta la confusión.
La orden interior «¡Piense!» resulta demasiado vaga. Puede llevarnos a producir variantes dispersas, como quien recorre apresuradamente los corredores de una biblioteca mientras ignora qué libro busca. Una instrucción más útil sería preguntarnos: ¿qué necesito comprender aquí? ¿Debo calcular una secuencia forzada? ¿Evaluar un final? ¿Reconocer un patrón? ¿Comparar dos planes? ¿Descubrir qué pieza permanece al margen del juego?
La calidad del pensamiento depende tanto de su duración como de su dirección.
En este punto aparece una relación natural con el llamado síndrome de Kotov. El jugador analiza una variante, la abandona para examinar otra, vuelve luego a la primera y encuentra una nueva ramificación. El reloj continúa avanzando mientras su mente recorre una y otra vez los mismos pasillos. Finalmente, cansado del propio análisis y obligado a decidir, ejecuta con nerviosismo una jugada que apenas había estudiado con seriedad.
El exceso cuantitativo era apenas un síntoma. La causa residía en un pensamiento carente de arquitectura clara, que saltaba entre variantes, perseguía una certeza imposible y acumulaba información hasta perder la capacidad de ordenarla.
Algo semejante puede ocurrir fuera del tablero. Ante una decisión importante, cada respuesta abre otra variante: si elijo este camino, ¿qué pierdo?; si solo puedo hacerlo de manera imperfecta, ¿vale la pena hacerlo?; si esta actividad aporta poco a mis necesidades materiales, ¿merece ocupar algún lugar en mi vida?; si le dedico tiempo, ¿se lo estoy quitando a algo más importante?
Todas esas preguntas pueden ser razonables. Sin embargo, llevadas hasta el infinito, terminan impidiendo cualquier decisión. La persona persigue una elección exenta de pérdida, contradicción e incertidumbre. Como esa jugada pertenece al reino de la fantasía, puede terminar realizando un movimiento extremo únicamente para escapar del cansancio: abandonar por completo algo que todavía valora o aferrarse a ello de una forma incompatible con la realidad.
Entre dedicar la vida entera a una actividad y expulsarla definitivamente de ella se extiende una amplia zona intermedia. El ajedrez, por ejemplo, puede ser una profesión, una vocación, una competencia ocasional, una forma de estudio, un vínculo cultural o simplemente una antigua amistad intelectual cuyo valor se sostiene por sí mismo, al margen de las cuentas.
En una posición compleja, la jugada perfecta suele permanecer fuera de nuestro alcance. A veces debemos elegir una continuación suficientemente buena, compatible con la realidad, con el tiempo disponible y con nuestras capacidades, y después continuar la partida.
Una parte importante de la fuerza ajedrecística procede del reconocimiento de patrones. El jugador experimentado se apoya en su experiencia acumulada y ve configuraciones que le resultan familiares: una casilla débil, una pieza fuera de juego, una estructura de peones, una columna que puede abrirse o un final que recuerda a otro estudiado muchos años atrás.
Esta experiencia acumulada trabaja muchas veces por debajo del lenguaje consciente. Primero sentimos que cierta jugada merece atención y solo después intentamos explicar por qué. La intuición suele ser experiencia comprimida, una forma de conocimiento pendiente todavía de traducción verbal.
Por eso, cuando Rowson sugiere que en ocasiones deberíamos pensar menos y sentir más, propone integrar el análisis con una atención más fina a la mente inconsciente, al reconocimiento de patrones y a esas señales internas que aparecen antes de que logremos formular un razonamiento completo.
La intuición también puede equivocarse, naturalmente, y el cálculo puede fallar. El desafío consiste en establecer un diálogo entre ambos: permitir que la intuición señale caminos y utilizar el análisis para comprobarlos; calcular cuando la posición lo exige y aceptar, cuando la posición carece de una solución forzada, que toda evaluación contiene algún grado de incertidumbre.
Pensar bien consiste en integrar las emociones y la razón, advertir qué hacemos con nuestra mente y reconocer cuándo el análisis nos ayuda y cuándo comienza a encerrarnos en el mismo laberinto del que pretendía sacarnos.
Hay posiciones de ajedrez que parecen haber agotado todas sus posibilidades. Carecen de una ruptura evidente, de un ataque inmediato o de una maniobra que prometa una ventaja concreta. El jugador examina el tablero y tiene la impresión de encontrarse frente a un muro.
Es precisamente allí donde el pensamiento puede tomar dos caminos. Puede multiplicar variantes estériles hasta producir desaliento, o puede modificar la naturaleza de la pregunta. En vez de exigir una solución inmediata, cabe preguntarse cuál es nuestra pieza menos activa, qué pequeño cambio mejoraría la coordinación del ejército o qué transformación podría crear, aunque fuese lentamente, un nuevo desequilibrio.
Casi como si lo animara el inagotable espíritu del doctor Indiana Jones en Los buscadores del arca perdida, el estratega experimentado continúa buscando cuando el aficionado ya ha dado por terminado el viaje. Tal vez al comienzo solo perciba una piedra ligeramente distinta, una corriente de aire o una pieza que todavía puede mejorar.
El principio de mejorar la ubicación de nuestra pieza peor situada adquiere entonces un valor especial. La dirección final de la maniobra suele permanecer incierta y sus consecuencias escapan a un cálculo completo. Sin embargo, introducir una mejora real en la posición puede obligar al adversario a responder, abrir nuevas posibilidades y preparar el desequilibrio que hasta entonces parecía imposible.
En el ojo experto del estratega, la posición estancada deja de ser un muro y se convierte en un territorio inexplorado. Donde el aficionado ve la ausencia de jugadas, aquel percibe una pregunta diferente. Muchas veces, la solución nace menos del cálculo llevado hasta el infinito que de comprender qué debe cambiar para que la partida vuelva a ponerse en movimiento.
Tal parece haber sido el caso de Rozentalis en la partida que disputó contra Appel durante la Bundesliga 1993/1994:
GM Eduardas Rozentalis
Rozentalis,E (2605) - Appel,R (2430) [B02], Bundesliga 93/94, 29.01.1994. Informador 61/97
1.e4 Cf6 2.e5 Cd5 3.g3 d6 4.exd6 exd6 N 5.Ag2 Cf6 6.d4 d5 7.Cf3 Ae7 8.0-0 0-0 9.Ce5 Cbd7 10.Cc3 c6 11.f4
Las Blancas han salido de la apertura con una posición ligeramente superior.
11...Cxe5 12.fxe5 Ce8 13.Dh5 f5?
No vale la pena liberar las manos del oponente. Un mal menor era 13...f6 14. Af4, con leve ventaja del Blanco.
14.Ce2 Cc7 15.c3 Ce6 16.h4 Tf7 17.Cf4 Cxf4 18.Axf4 Ae6 19.Tf2 Da5 20.a3 c5 21.Ae3 c4
Si 21...cxd4, seguiría 22.Axd4 con sólida ventaja.
22.Taf1 Taf8 23.Ag5 Dd8
En la clase del domingo 16 de mayo (2010), en la que participaron, además de un servidor (JGC), los alumnos Facundo Pugliese Laprovítera (FPL), Emiliano Tregarthen Álvarez (ETA) y Cristhian Oddone Torres (COT), se analizaron alternativas a la jugada del texto:
a) 23...b5 24.Axe7 Txe7 25.Dg5, con ventaja blanca;
b) 23...Axg5!? 24.Dxg5 Dd8
A la continuación 24...b5 seguiría 25.g4 con la idea de 25...fxg4 26.De7!!+-
25.Dxd8 Txd8 26.h5!?
Más flojo parece ser 26.a4?! a5?! (26...b5? 27.axb5 Tb8 28.Ah3 g6 29.g4 fxg4 30.Txf7 Axf7 31.Axg4; 26...b6!? 27.b3? cxb3 28.Tb2 Tc8 29.Txb3 Tfc7=) 27.b3! cxb3 (27...b5 28.bxc4 bxc4 29.Tb2+-) 28.Tb2 Tc8 29.Txb3 Tc4 (29...Tfc7 30.Tb6 Rf7?! 31.g4 g6 32.Ah3) 30.Tb6±
26...g5!? 27.h6! Tdf8
Si 27...b5 28.Af3 g4 se traspone a otros análisis. Falla 28...f4? por 29.Ah5!
28.Af3! g4? 29.Ad1! b5 30.Ac2! a5 31.Tf4! a4?!
Si 31...b4 32.axb4 axb4 33.cxb4! Tb7 34.Axf5 Axf5 35.Txf5 Txf5 36.Txf5 Txb4 37.Tg5+ Rf7 38.Txg4 Txb2 39.Tg7+ Re6 40.Txh7 c3 41.Tc7 c2 42.h7 Tb7 43.Tc6+ Rd7 44.h8D Rxc6 45.De8+ Rb6 (45...Rc7 46.De7+ Rb8 47.Df8+ Ra7 48.Dc5++-) 46.Dg6+, ganando.
32.Rf2 Rh8 33.Re3 Ad7 34.T4f2 Ae6 35.Rf4 Ad7 36.Th2 Ae6 37.Th5 Ad7 38.Te1! Ae6 39.Tg5 Te8 40.Th1 Tef8 41.Thh5 Ad7 42.Axf5, ganando.
24.Axe7 Dxe7
FEN 5rk1/pp2qrpp/4b3/3pPp1Q/2pP3P/P1P3P1/1P3RB1/5RK1 w - - 0 25
Rozentalis - Appel, Bundesliga 1993-94. Juegan Blancas.
Reflexione sobre esta posición.
¿Qué le viene de inmediato a la mente? (¿El peón blanco de "e5"? ¿El Alfil negro?)
¿Por qué tiene estos pensamientos y no otros? (¿Reconocimiento de patrones? ¿Experiencia?)
¿Cómo está pensando? (¿Absorción pasiva de toda la posición? ¿Búsqueda activa de ideas?)
¿Dónde empezaron sus pensamientos? (¿Evaluación? ¿Búsqueda de desequilibrios (desbalances)? ¿Búsqueda de táctica?)
¿Cuándo ...? Esta es sólo una broma. No hay ninguna pregunta relevante que pueda resultar de "cuándo".
Tómese algún tiempo más para ordenar sus ideas.
La ventaja de las Blancas está fuera de duda. Sólo resta saber cómo las Blancas podrán romper la defensa del oponente, dado que la posición de las Negras permanece bastante sólida.
Considere qué deben hacer las Blancas en este momento y luego piense en la jugada que sigue...
La posición luce de aburrido estancamiento, aunque si se tratase del turno de las Negras, seguramente no dudarían en practicar ...b5 con el plan de proseguir con ...a5 y tratar de provocar la ruptura en el flanco de dama sobre el que la Dama negra tendría rápido acceso. Pero es el turno de las Blancas que, por su parte, no desconocían este potencial plan de Appel. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo elaborar un plan que, mínimamente, genere el desequilibrio?
Cierto es que las Blancas cuentan con un peón pasado y, podría decirse, que con una debilidad en el peón sito en d5. ¿Pero cómo explotarlo? Intentar la ruptura con 25.g4 sería, cuanto menos, prematuro merced a 25...g6 obligando a 26.Dh6 o 26.Dg5 para terminar perdiendo un peón. Siendo más cautos, 25.Ah3 (que se enfila en la diagonal sobre la que se avanzará el peón “g” y que anticipa la respuesta ...g6) encontrará en 25...Dd7 una férrea oposición que evitará la perdida del peón. Rozentalis, seguramente, debe haber meditado largamente su siguiente movida y tras una brillante evaluación estratégica llegó a la siguiente conclusión:
25.a4!?
¿Qué tiene de particular esta movida? ¿Por qué la evaluamos como “jugada interesante”? La razón de ella radica, en primer lugar, en obstruir –aunque temporariamente- los planes del negro (aquellos del avance de su peón a b5), pero -más importante aún- es el inicio de la ejecución de su propio plan. El plan de Rozentalis se basaba en el principio de que las torres son efectivas siempre que encuentren columnas abiertas para su accionar. Partiendo pues de la premisa de que el flanco rey luce aparentemente cerrado y sin riesgos, existía la posibilidad de crear una columna semiabierta, la columna “b”, para el accionar de sus propias torres (aún a expensas de doblar peones en la columna “a”), una opción que difícilmente se le presentase a Appel ya que sus Torres (las negras) encontrarían peones propios a su paso.
La movida del texto parece un tanto extraña, pero en pocas jugadas todo quedará claro. ¿Usted estaba buscando una continuación táctica en el flanco del rey? Talvez haya alguna forma de conseguir que g4 dé resultado. Quizá 25.Ah3, esperando (¿o anticipándose a?) 25... g6. Pero, ¿qué tal si las negras ensayan 25...Dd7?, ¿qué seguiría?
En la clase del sábado 15 de mayo (2010) (con COT, ETA y FPL), se estuvo analizando qué pasaba con 25.Ah3 (que mira el Alfil del rival en "e6", y que quedaría en el aire tras la ruptura b3 si las Negras alejaran su Dama con ...Dxa3)
A los efectos de ver el plan se hizo la jugada didáctica 25...Rh8 (una continuación "semi-nula", es decir, un movimiento casi equivalente a decir "paso" o a "ceder el turno"). Se analizaron las siguientes alternativas:
a) 26.Axf5? Txf5! 27.Txf5 Txf5 28.Txf5 g6 29.Dg5 Dxg5 30.Txg5 Rg7 31.h5 Rh6-+
b) 26.Dd1 (talvez no demasiado congruente con 25...Ah3) b5! 27.a4 b4! 28.b3?! f4! 29.Axe6 Dxe6 30.Txf4? Txf4 31.Txf4 Txf4 32.gxf4 Dg6+! 33.Rf1 bxc3 34.bxc4 De4 35.cxd5 c2 36.Dc1 Dh1+, ganando.
Si "d5" es la única debilidad permanente significativa, puede que necesite crear una segunda debilidad (el "principio de las dos debilidades": cuando amaga en el lado izquierdo de su oponente, este se cubre y aun le queda una mano libre; entonces, usted amaga en el lado derecho, y también se cubre, pero entonces su posición defensiva se ha vuelto tan rígida que puede usted hacer lo que quiera: con las dos manos ocupadas, puede hasta darle un puñetazo en la nariz). Pero la cuestión es: ¿es la casilla "f5 el segundo punto débil que está usted buscando?
Las Blancas no tienen pensado romper en el ala de Rey (a menos que, por supuesto, su oponente juegue voluntariamente g7-g6), así que Rozentalis "abre un segundo frente" en el ala de dama.
25...Dd7
Las Negras no sospechan nada extraño y de esta forma continuarán todavía algunas jugadas más.
Appel no adivina el parpadeo de las intenciones de su oponente, y se defiende pasivamente. Sus piezas no deberían haberse movido desde donde estaban, dado que aquí se podrían haber unido en un contra-ofensiva en el ala de Rey, una vez que la Dama se moviera al sector opuesto. Por ejemplo: 25...b6!? (con la idea de 26...a6) 26. Dd1 g6!? (con la Dama en "h5", esta movida es mala a causa de Dh6, dando a las Blancas nuevas chances en el ala de Rey; pero ahora, las negras están listas para continuar con ...Rg7 y h7-h6) 27. Da1 f4. Ahora, según Dvoretsky, después de 28. De1! fxg3 29. Txf7 Txf7 30.Txf7 31.Dxg3 y las Blancas tienen mejor posición, lo que no nos parece tan claro (JGC). En lugar de 26.Dd1, Vadim Zvjagintsev sugiere un plan alternativo: 26. Tf4!? a6 27.Af3, seguido de Ad1-c2.
26.Dd1
¿Creía que la Dama estaba bien situada en h5? ¿Por qué? Talvez pueda ser más útil en alguna otra parte.
26...Tc8
Si 26...g5 27.hxg5 De7, entonces 28.Dd2 Tg7 29.Df4 Txg5 30.Af3, con clara ventaja. Después que se abren líneas en el ala de Rey, las Blancas nuevamente tienen chances de atacar.
27.a5!
Parece algo así como un llanero solitario, pero el peón "b" negro está empezando a ponerse nervioso.
27...Tff8
De acuerdo con Chessbase y con el libro de Jonathan Rowson ("The Seven Deadly Chess Sins"), en este momento las Negras ensayaron 27...Tcf8. Sin embargo, de acuerdo con el Informador, la jugada fue 27...Tff8. Ambas versiones coinciden después de la jugada 31 de las Negras.
En la clase analizamos: 27...Db5 28.Da1 Db3? 29.g4!! g6 (29...fxg4 30.Txf7 Axf7 31.e6!! Axe6 32.De1! Te8 33.Axd5!+-) 30.Dc1 Rh8 31.h5 Tg8 32.hxg6 hxg6 33.gxf5 Axf5 34.Axd5+-
28.Da1!!
El llanero solitario recibe un mensaje de su Dama, informándole que no está solo. ¿Pero por qué los signos de admiración?
28...De7
Por si las Blancas tenían la intención de realizar la jugada 29.Da3. Supongo que en tal caso las casillas negras aparecerían como algo débiles.
Rozentalis piensa que las Negras deberían haber jugado 28...g5, la cual habría conducido más o menos a la misma posición que la que comentamos en la nota a la jugada 26 de las Negras.
29.Da3!!
Mientras las piezas de Appel se encuentran en la misma posición que tenían al momento de iniciar este análisis, obsérvese la evolución de las piezas blancas. Ciertamente, las Negras no estaban esperando una propuesta de cambio. Las Blancas arruinan sus propios peones, pero a cambio conquistan la columna "b", para la acción de sus Torres. Y si la Dama negra abandona la diagonal, entonces la Dama blanca inavadirá las casilla "c5" o "d6". Excelente concepción estratégica.
Rozentalis - Appel, Bundesliga 1993-94. Juegan Negras.
La Dama blanca es muy considerada. No sólo se preocupa de proteger a su alejado peón "a", sino que también trata de eliminar la pieza más amenazadora de las Negras. En el proceso, está trabajando para las Torres, asegurándoles la columna "b", que puede ser utilizada para crear nuevas posibilidades, incluso para Rey y Alfil.
29...Dxa3?!
Esto parece extremadamente colaborador, pero de otro modo, las Blancas controlarían la casilla f8, creándose trucos relacionados con el avance g4, y también podrían tener en cuenta ideas de infiltración, como Dd6 y Dc5.
Aun así, parece más tenaz 29...Td8!, con lo cual las Blancas pueden considerar 30.Ta1, con idea de continuar con b2-b3.
30.bxa3
Si aquí uno se fija solo en los peones "a" blancos, no comprenderá el valor de estos. Se debe mirar a los peones "a" como parte integrante de la posición de las Blancas. Solo pueden comprenderse los méritos de la estructura de peones en conexión con las piezas. Los peones "a" no son débiles, porque las Negras no tienen forma alguna de demostrar que lo son. Las Negras pueden señalarlos y decir: "¡Fíjate, Peones débiles: doblados y aislados!, pero eso sería algo así como señalar un lunar en el rostro de Cindy Crawford y decir: "¡Mira un punto negro obvio y prominente!" Como en cualquier rostro, se perdería mucho si se miran las partes separadas del todo.
30...Td8 31.Tb2 Tc7 32.Tb5
Como se puede ver, las casillas "d5" y "b7" son vulnerables, pero los peones "a" están a salvo.
32...Tdd7 33.Rf2!
¿A dónde se dirige el Rey blanco? Como resultado del cambio de Damas, las Blancas pueden activar su Rey sin peligro.
33...g6 34.Re3 Rg7 35.Tfb1
Ahora las Torres blancas se encolumnan en una magnífica demostración de poderío.
35...Rf7
Rozentalis - Appel, Bundesliga 1993-94. Juegan Blancas.
36.Tc5!!
No tendría sentido jugar ahora el Rey a "f4", dado que las negras pueden replicar h7-h6. Después del cambio en "c5", el Rey ocupará la casilla central "d4".
36...Re7 37.Tbb5 Txc5
Rozentalis da la variante 37...Rd8 38.a4 Txc5 39.dxc5 Rc7 40.Rd4 Rc6 41.Tb4 Rc7 42.c6! bxc6 43.a6 Rc8 44.Rc5, ganando fácilmente.
En clase analizamos: 37...Rd8 [37...a6? 38.Tb6+-] 38.Txc7 Rxc7 39.Rf4 h6 40.a4 Td8 41.Tc5+! Rb8 42.a6! Td7 43.axb7 Tc7 44.Txd5!+-
38.dxc5!
El Rey de las Blancas es muy agradecido y los peones están obligados a complacerle.
38...Rd8 39.a6!
Rozentalis - Appel, Bundesliga 1993-94. Juegan Negras.
He visto peones más débiles...
39...Rc8
Si 39...bxa6 40.Ta5 Tc7 41.Txa6+- y la posición de las Negras es desesperada.
Rozentalis - Appel, Bundesliga 1993-94. Juegan Blancas.
40.Tb6!! Ag8
Si 40...axb6 41.a7, y el peón corona.
41.Tf6
Más fuerte era 41.e6! Te7 42.axb7+ Rb8 43.Td6+-
41...Td8 42.Rd4 bxa6 43.Td6 1-0
Juego superlativo de Rozentalis, que ayuda a abrir la mente.
* La idea de cambiar Damas (Dg5? no parece servir de mucho, ya que entonces las Negras pueden lograr contrajuego con ...g6 y ...h6, y su rey podría activarse vía "h6" y "g5");
* abrir el flanco de dama (b3? - de acuerdo, puede que necesitemos abrir el flanco de dama, porque en el ala de rey el juego parece haber llegado a punto muerto, pero de esta forma las debilidades creadas en "c3" y "a3" serían tan significativas como las de "b7" y "d5");
* el deseo para "debilitar" los peones del ala de dama (Dh5-Dd1 - dónde - hacia "a1", ... y entonces?);
* el momento adecuado de los avances del peón "a" (25.a4!, pues de otro modo 25...b5 abortaría todo el plan de las Blancas);
* 27.a5! ("b7" es la debilidad objetivo);
* 39.a6! (justo antes de que ...Rc7 tape todos los agujeros);
* la participación del Rey (33.Rf2 y 34.Re3 - ¿qué está haciendo ahí? ¿Se dirigía a "f4" y "g5"? Pero ...h6 evitará que ... 38.dxc5! - ajá);
* y la transformación de la ventaja estática a dinámica (29.Da3!, 36.Tc5!!, 40.Tb6!!)
persisten en dejar una profunda impresión en mi, independientemente de que haya visto esta partida muchas veces.
¿Cómo podemos explicar que Rozentalis haya encontrado estas ideas? Talvez no podamos, pero este ejemplo es un buen banco de pruebas para examinar la variedad de formas en que enfocamos una posición, y también para comprobar qué parte de nuestro pensamiento está conscientemente controlado.
Le pedí a Rozentalis que me explicara cómo había concebido esta idea, lo que dijo es muy instructiva su explicación: "Estaba pensando en cómo utilizar mi ventaja estratégica y penetrar en la posición negra. La posición estaba cerrada, así que quería abrir el flanco de dama. Por esa razón, llevé mi dama a "d1". Jugué a2-a4 para ganar algo de espacio. Mi primer plan estaba relacionado con b2-b3. Pero llegué a la conclusión de que eso podría darles a las Negras buen contrajuego en la columna "c". Así que cambié mi plan y traté de penetrar con la Dama. Creo que el cambio de Damas en "a3" fue el error decisivo, pues las Blancas ganaron la columna abierta "b". Los peones "a" nunca podían ser atacados y, por otra parte, sí podían atacar al peón "b". Las Negras deberían haberse abstenido de jugar ...Dxa3. Sin embargo, las Blancas podían haber seguido con Dc5, o incluso con Dd6. Al jugar 29.Da3, tenía en mente la partida entre Smyslov y Reshevsky del Campeonato Mundial, La Haya/Moscú 1948 (26.Dh4!)."
Nótese que Rozentalis vio inmediatamente la cuestión principal. Las Blancas tienen ventajas estratégicas, pero han de abrir la posición para que éstas puedan ponerse de manifiesto. Si comenzase a buscar rupturas combinativas en el flanco de rey, resultaría mucho mas difícil considerar la posición en conjunto. Este tipo de problema, cuando nuestra mente se fija en algo y no puede dejar de lado ese algo, es característico de la forma en que pensamos. Nos llama la atención algún elemento y eso nos atrae como un imán, y nos cuesta enormes esfuerzos pensar en cualquier otra cosa. La única solución en tal caso es el autocontrol. Antes de pensar en profundidad en una línea o idea, pregúntese a usted mismo si hay otros rasgos de la posición que debería tener en cuenta. Este procedimiento es parecido a la idea de Kotov de seleccionar jugadas candidatas, pero opera de forma menos formal en la mayoría de las posiciones, y normalmente se trata de ver la posición desde una perspectiva macroscópica, antes de concentrarse en microlíneas. Este es un aspecto de la intuici6n, y le agradezco a Jonathan Grant que lo haya expresado de esta forma. La última acotación de Rozentalis resulta especialmente significativa, porque revela la importancia que tiene el reconocimiento de patrones. Gary Kaspárov, por cierto, ha efectuado algunos instructivos comentarios sobre la partida clásica a que hace referencia Rozentalis. Conviene observar que, a pesar de lo diferentes que son las dos partidas, Rozentalis reconoció el tema común a ambas. Esto sugiere que la búsqueda de ideas interesantes no debería limitarse a las aperturas, porque hay muchas ideas importantes en el medio juego que desafían la catalogación tipo ECO y que sólo pueden captarse si el jugador reproduce partidas con aperturas distintas de las que habitualmente practica. Las citas de Kaspárov están tomadas de ChessBase Magazine.
Smyslov,Vassily - Reshevsky,Samuel Herman [C75]
Wch18-NLD/URS URS (11), 11.04.1948 [Kasparov]
The seventh world champion, Vassily Smyslov, is not often mentioned among the greatest contributors to the progress of chess. The apparent simplicity of his style gave the wrong impression to many analysts. In fact looking Smyslov's victories at the height of his career one is always amazed by the lack of comprehensive defence by his opponents. But a deeper look convinces us that Smyslov's universal technique was simply superior to the resistance employed even by the very strongest players of the early and mid fifties.
"I'll make 40 good moves and if you are able to match them the game is a draw" was said to be Smyslov's motto. But his playing algorithms seemed to prevail. Only Botvinnik's iron character enabled him to stay even with Smyslov after their three matches - the greatest chess battle until the Karpov-Kasparov saga - in 1954 (12 - 12), 1957 (12.5 - 9.5 for Smyslov) and 1958: 12.5 - 10.5 for Botvinnik).
This game is a typical example of Smyslov's purity of style. The victim was one of the strongest western players at the time.
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 d6 5.c3 Cge7 6.d4 Ad7
This slightly odd system was introduced by Paul Keres in the early rounds of the competition. Keres used it to win a nice game against Max Euwe. Black is planning to develop his pieces quietly under the protection of the strengthened forepost on e5.
7.Ab3 h6
Preventing Nf3-g5
8.Cbd2 Cg6 9.Cc4
The knight is heading for the d5 square which was inevitably weakened by the overprotection of the stronghold on e5.
9...Ae7 10.0-0
10.Ce3 10...Ag5 11.Cxg5 hxg5 12.g3 exd4! 13.cxd4 Rf8! (to play Qf6 without fearing Nd5) 14.0-0 Ah3 15.Df3 Dd7 16.Td1 Te8 with excellent play (Portisch won in 28 moves).
10...0-0
Later Black turned to the idea Be7-g5 before castling, hoping to use the rook on the h-file after an exchange on g5. This plan was, for instance, implemented in the game Sax-Portisch, 1989 (see above):
11.Ce3 Af6 12.Cd5 Te8?
r2qr1k1/1ppb1pp1/p1np1bnp/3Np3/3PP3/1BP2N2/PP3PPP/R1BQ1RK1 w - - 0 13
Steadily carrying out his plan Black has made a serious mistake! Keres's choice 12...exd4 13.Cxd4 Te8 was safer, although White kept the initiative.
13.dxe5! Axe5
This poor looking move is a sad necessity. Black doesn't want to allow a rapidly unfolding White attack after the obvious 13...Cgxe5 14.Cxe5 Axe5 15.f4 Af6 16.e5! Ae7 (16...dxe5? 17.Cxf6+ gxf6 18.Dh5) 17.Dh5 Ae6 18.Ae3! dxe5 19.Tad1 and now for instance 19...Ad6 (19...exf4 20.Cxf4 Ad6 21.Cxe6 fxe6 22.Axh6!) 20.f5 Axd5 21.Axd5 Df6 22.g4! Ae7 23.h4! Dxh4 24.Axf7+ Rf8 25.Dxh4 Axh4 26.Axe8.
14.Cxe5 dxe5
Probably 14...Cgxe5 15.h3 (15.f4 Cg4) 15...Ae6 16.f4 Cd7 was the lesser evil. White has a comfortable edge, but Black's defence line is more flexible. Now with the pawn structure fixed, Smyslov comfortably converts his advantage into a full point.
15.Df3 Ae6
The knight on d5 is too strong to be tolerated, and in case of 15...Ca5 16.Ac2 c6 it appears on f5, creating new threats. 17.Ce3 Ae6 18.Cf5 followed by Qg4, h2-h4-h5.
16.Td1 Axd5 17.Txd5
The centralized rook feels good because it cannot be pushed away.
17...De7 18.Df5! Cf8
The knight was hanging: 18...Tad8? 19.Axh6! (19.Txd8 Txd8 20.Dxg6?? Td1+) 19...gxh6 20.Txd8 Txd8 21.Dxg6+
19.Ae3 Ce6 20.Tad1 Ted8 21.g3 Td6
Black has no useful ideas. Reshevsky hoped to reduce White's pressure on the d-file - at first sight it looks as though the new weakness on d6 can be protected.
22.Txd6 cxd6 23.Dg4!
Threatening Bxh6 23...Rh8. The black king wouldn't feel comfortable on the other side: 23...Rf8 24.Ab6 Te8 25.h4 and what next?
24.Ab6!
preparing a frontal attack on the pawn on d6
24...Cb8
Trying to push the bishop from b6, because otherwise the doubling of White's heavy pieces decides:
24...Tc8 25.Td2 Cb8 26.Dd1 Tc6 (26...Cc5 27.Ac2 Tc6? 28.Axc5 dxc5 29.Td8+) 27.Aa7 Cd7 28.Ad5 Tc7 29.Axe6 etc.
rn5k/1p2qpp1/pB1pB2p/4p3/4P1Q1/2P3P1/PP3P1P/3R2K1 b - - 0 25
25.Axe6!
Giving up the strong bishop White is very effectively using the temporary disconnection of Black's pieces to his advantage.
25...fxe6 26.Dh4!
Now the pawn is lost.
26...Dd7
26...Dxh4 27.gxh4 is all the same.
27.Dd8+ Dxd8 28.Axd8 Cd7 29.Ac7 Cc5 30.Txd6 Tc8 31.Ab6 Ca4 32.Txe6 Cxb2 33.Txe5 Cc4
33...Txc3 34.Ad4 Tc2 35.Te7.
34.Te6 Cxb6 35.Txb6 Txc3 36.Txb7 Tc2
Fighting bravely Reshevsky has avoided an immediate collapse and reached a rook endgame only a pawn down. However the white pawn mass on the kingside puts an end to Black's desperate resistance.
37.h4 Txa2 38.Rg2 a5 39.h5 a4 40.Ta7 Rg8 41.g4 a3 42.Rg3 Te2 43.Rf3
Of course White can't afford the pawn exchange. The a-pawn makes no difference.
43...Ta2 44.Re3 Rf8 45.f3 Ta1 46.Rf4
Under the protection of his pawns the white king calmly goes into the enemy camp.
46...a2 47.e5 Rg8 48.Rf5 Tf1 49.Txa2 Txf3+ 50.Rg6 Rf8 51.Ta8+ Re7 52.Ta7+ 1-0
[*] Interpretación de "pecado" para el GM Rowson: "El pecado, y muchos de ello, esa es la materia que da título al libro. Pero, ¿cómo entiende la palabra pecado y qué tipo de pecados cree que son los predominantes en ajedrez? Bueno, todos los pecados ajedrecísticos que he seleccionado están implícitos en el anterior exabrupto, y espero que pueda identificarlos una vez que haya leído el libro. Sin embargo, aunque creo que el entendimiento de cada pecado le permitirá iluminar la comprensión de sus propios pecados, talvez sea más importante aun entender lo que quiero decir por "pecado" en ajedrez.
Sería tentador entrar, en esta fase, en un largo debate teológico, pero le ahorraré sinsabores, declarando simplemente mi propia interpretación. El pecado (en ajedrez) es una mala interpretación de la realidad (ajedrecística)."
Referencias:
[1] Rowson, Jonathan - Los Siete Pecados Capitales del Ajedrez, La Casa del Ajedrez, 1ª ed., 1ª imp. edición (23/12/2004)
Todo el mundo pierde ocasionalmente partidas de ajedrez, pero esto ocurre con demasiada frecuencia debido a jugadas que, en nuestro fuero interno, sabíamos que tenían lagunas. ¿Por qué cometemos estos pecados en el tablero? ¿Son el resultado de nuestra mala concepción del ajedrez y de cómo debería jugarse? ¿Cómo podemos reconocer estos signos de advertencia? En este entretenido y provocador libro, Jonathan Rowson investiga, en su inimitable estilo, las principales razones por las que los jugadores de ajedrez se extravían, concentrándose en los siguientes reveses psicológicos:
(i) Pensamiento (innecesario o erróneo). Nos obliga a reconsiderar de qué se trata "pensar" en el ajedrez. Su comentario "Cuando te das cuenta de que "pensar" significa muchas cosas diferentes, la capacidad para entender tus propios pensamientos es significativamente mayor" es muy profunda, si se piensa en ello;
(ii) Parpadeo (oportunidades perdidas, falta de determinación). Explora la importancia de las posiciones críticas. También le dice subliminalmente a otros autores a considerar seriamente la rima de los títulos de sus dos primeros capítulos (thinking y blinking);
(iii) Avidez (excesiva preocupación por el resultado de la partida). DDiscute la importante pregunta: "¿A qué estás jugando?";
(iv) Materialismo (insuficiente atención a factores no materiales). "... Pedimos a gritos por algo tangible, una sola arma para reducir la espesura de confusión que está a nuestro alrededor. Pero, elegimos un cuchillo con una hoja incierta. Esta hoja incierta es material, algo que podemos ver, pesar y contar.";
(v) Egoísmo (deficiente conciencia del oponente y sus ideas). "El ajedrez es acerca de mi "yo" contra tu "yo"; es "yo" contra "usted". Es un ego contra otro. Todos tenemos egos, y el ajedrez sin ego es inimaginable."
(vi) Perfeccionismo (apuros de tiempo, esfuerzos exagerados). Cita a Winston Churchill: "Perfección se deletrea p-a-r-á-l-i-s-i-s.” Es interesante el comentario: "Este deseo de castigar es muy corrosivo, y conduce a todo tipo de problemas y soluciones que no existen";
(vii) Dispersión (perder el hilo, extravío, mala concentración). Aquí Rowson ofrece otra cita fina (esta vez por Yun-Men): "Al caminar, simplemente camina. Al sentarte, simplemente siéntate. Pero sobre todo, no tambalees."
Jonathan Rowson se convirtió en el tercer Gran Maestro de Escocia en 1999, habiendo finalizado su estudios en la Universidad de Oxford.
[2] Dvoretsky, Mark - The Two Weaknesses Principle, ChessCafe 7/8/2004 12:05:20 PM.
[3] Sistac, Horacio - Cuadernos de Ajedrez, año 3, nº 28, abril 2010.
[4] Wilson, Fred - Almost No Tactics—Positional Attacking Chess, volume 31, December 18, 2002.
A selection of fascinating games in which the overall strategy and piece placement is paramount in determining the outcome. Includes positional masterpieces, containing almost no long tactical variations, by such varied players as Morphy (!), Kramnik, Ivanchuk, Nunn, finishing with a serious look at one of the greatest strategical games of modern times, the strangely neglected masterpiece Rozentalis-Appel, Koblenz, 1994.